entrevistaPaolaArboleda-Dilciaconecta

Entrevista a Paola Arboleda | Beneficios emocionales de ayudar a otros

En nuestra búsqueda constante de bienestar y felicidad, a menudo encontramos que ayudar a los demás puede ser una fuente inagotable de beneficios emocionales. La psicóloga Paola Arboleda, desde su experiencia en Colombia, nos comparte su visión sobre cómo el servicio a otros no solo transforma vidas, sino que también enriquece la nuestra de maneras profundas y significativas.

Beneficios inmediatos y profundos

Paola nos explica que los beneficios de ayudar a otros son múltiples y se manifiestan en diferentes niveles. En primer lugar, el acto de servir puede ser una técnica poderosa para aprender a tolerar el malestar. Cuando enfrentamos momentos críticos en nuestras vidas, involucrarnos en el bienestar de otros nos permite tomar distancia de nuestras propias emociones turbulentas. Este enfoque no es una forma de evadir lo que sentimos, sino una manera de regular nuestras emociones y encontrar calma en medio de la tormenta.
Por ejemplo, cuando una persona atraviesa una situación difícil, como una pérdida o un cambio significativo, puede sentirse abrumada por sus emociones. En esos momentos, ayudar a otros puede actuar como una técnica de distracción. Al centrarnos en las necesidades de los demás, podemos modular nuestras propias emociones y encontrar un espacio de tranquilidad. Este proceso nos permite volver a un estado de mayor regulación emocional, lo que es esencial antes de enfrentar directamente lo que nos está afectando.

Un regulador del ánimo

Además de ser una técnica de regulación emocional, ayudar a otros tiene un impacto directo en nuestro bienestar físico y mental. Cuando nos involucramos en actos de servicio, nuestro cerebro comienza a liberar neurotransmisores que nos hacen sentir bien, como las endorfinas y la oxitocina. Estos químicos no solo mejoran nuestro estado de ánimo, sino que también nos brindan una sensación de calma y felicidad. Así, el acto de ayudar se convierte en un regulador del ánimo, creando un ciclo positivo que nos motiva a seguir contribuyendo al bienestar de los demás.
Paola también destaca que el servicio a otros contribuye a la construcción de nuestra autoestima. Estudios han demostrado que las personas que se involucran en actos de servicio desarrollan un sentido de sí mismas más positivo y un sentido de autoeficacia más sólido. Al ver el impacto positivo que tenemos en la vida de los demás, comenzamos a valorarnos más y a reconocer nuestras propias capacidades. Este crecimiento personal es fundamental para nuestro bienestar emocional.

Un sentido de propósito

La búsqueda de un propósito en la vida es algo que todos anhelamos. Paola nos recuerda que al servir a los demás, nos conectamos con valores trascendentales que van más allá de nosotros mismos. Este sentido de conexión nos ayuda a encontrar un «para qué» en nuestras acciones, incluso en momentos de sufrimiento. Al impactar positivamente a quienes nos rodean, descubrimos que nuestras vidas pueden tener un significado profundo y valioso.
Cuando nos implicamos en actos de servicio, no solo estamos ayudando a otros, sino que también estamos construyendo relaciones más sólidas y significativas. Esta conexión con los demás nos permite sentir que formamos parte de algo más grande, lo que a su vez nos brinda un sentido de pertenencia y propósito. En momentos de crisis, este sentido de comunidad y conexión puede ser un faro de esperanza que nos guía hacia adelante.

Combatiendo la soledad

Ayudar a otros también puede ser una forma efectiva de combatir la soledad y la tristeza. Paola explica que cuando nos involucramos en actos de servicio, nuestro cerebro comienza a funcionar de manera diferente, generando hormonas que nos hacen sentir bien. La oxitocina, por ejemplo, se activa cuando estamos en contacto con otras personas de manera positiva, creando un vínculo que nos hace sentir conectados y apoyados. La dopamina, por otro lado, se libera cuando hacemos algo que realmente disfrutamos, reforzando nuestro deseo de repetir esas acciones que nos llenan de alegría.
Este proceso no solo mejora nuestro estado de ánimo, sino que también activa mecanismos de recompensa en nuestro cerebro, haciéndonos más propensos a repetir estas acciones que nos llenan de satisfacción. Así, el acto de ayudar se convierte en un ciclo de bienestar que beneficia tanto a quienes reciben la ayuda como a quienes la ofrecen.

Reconociendo nuestros límites

Sin embargo, Paola enfatiza la importancia de reconocer nuestros propios límites, especialmente cuando estamos lidiando con emociones difíciles. Si bien ayudar a otros puede ser sanador, es fundamental que no perdamos de vista nuestras propias necesidades. En momentos de dolor, es esencial buscar apoyo y no dudar en pedir ayuda a amigos, familiares o profesionales. Conocer nuestros límites nos permite ayudar de manera equilibrada, sin caer en la sobrecarga emocional.
Es natural querer ayudar a los demás, pero también es crucial ser conscientes de nuestras propias capacidades y limitaciones. Paola sugiere que, si estamos pasando por un momento de dolor, debemos ser honestos con nosotros mismos sobre lo que podemos ofrecer. Esto no significa que debamos dejar de ayudar, sino que debemos hacerlo de manera consciente y equilibrada, asegurándonos de que nuestras acciones no nos lleven a un estado de agotamiento emocional.

Un camino de equilibrio

En este hermoso camino de ayudar a los demás, nunca debemos olvidar que también somos merecedores de cuidado y apoyo. Paola nos invita a ser nuestros propios servidores, a cuidar de nosotros mismos mientras extendemos la mano a quienes nos rodean. Al encontrar ese equilibrio, podemos vivir una vida plena, donde el acto de dar se convierte en una fuente de alegría y transformación tanto para nosotros como para los demás.
Es fundamental recordar que, al ayudar a otros, no solo estamos contribuyendo a su bienestar, sino que también estamos nutriendo nuestra propia alma. Cada acto de servicio, por pequeño que sea, tiene el poder de generar un impacto positivo en nuestras vidas y en la de quienes nos rodean. Así, al final del día, el verdadero regalo del servicio es el amor y la conexión que cultivamos en el camino.

Paola Arboleda, Psicóloga Colombiana, comprometida con la formación y el desarrollo profesional de otros especialistas en el ámbito del bienestar emocional, social y la salud mental. Se ha especializado en el acompañamiento en Bioneuroemoción y actual Maestrante en psicoterapias cognitivas de tercera generación. Además de su trabajo clínico, acompañando a personas en procesos de desarrollo personal y en la intervención de diferentes condiciones en salud mental, Paola Arboleda ha acompañado a empresas en la coordinación de programas y dirección académica de entrenamientos de educación emocional.